DIÓCESIS


 

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S. E. R. Mons. Arturo Vélez Martínez
(+ 22 de agosto de 1989)
Primer Obispo de Toluca
(11 de abril de 1951 a 29 de septiembre 1980)


Nació en Atlacomulco, Edo. de México, el día 10 de septiembre de 1904. Sus padres fueron Juan Nepomuceno Vélez y María de los Angeles Martínez; sus hermanos, fueron: Josefita, Isauro, Alberto, María, Juan Manuel y Ernesto. Recibió el bautismo, el 28 del mismo mes, siendo sus padrinos, Manuel Vélez y Francisca Vélez de Ríos.

A la muerte de su madre, en 1911, fue educado por su tía Josefa Vélez y estuvo cerca de su primo hermano Alfredo del Mazo. En junio de 1911, fiesta del Sagrado Corazón, recibió la primera comunión. Su padre murió el 31 de agosto de 1913.

Estudió un año en la escuela de las Hermanas Guadalupanas, dos años en la escuela oficial y en el Colegio Parroquial. Trabajó con su hermano en Tecoac, donde poseían un comercio y manifestó su sentido de caridad cristiana, repartiendo limosnas y alimentos.

Quiso ser militar como muchas veces lo contó, pero se opusieron sus hermanos; fue recibido en el Seminario por petición del sacerdote Villalós, por la insistencia de su familia y por la generosidad del Señor Obispo Maximino Ruiz, no obstante la falta de deseos para ser sacerdote. Quiso salir casi de inmediato, al no adaptarse a ese estilo de vida. El director espiritual, futuro obispo, Mons. Tritschler, le animó a terminar los ejercicios y llegó hasta terminar Retórica; quiso salir, pero nuevamente la insistencia del Rector le animó a estudiar primero de Filosofía y ¡Dios le venció! "¡Seré sacerdote con la ayuda de Dios!".

Las dificultades y la persecución religiosa templaron su espíritu. Por siete años fue sotaministro y fueron condiscípulos varios que luego serían sacerdotes de su Diócesis. Un día al regreso de paseo, supo de la clausura del Seminario y de que varios sacerdotes, entre éllos el Rector y otros alumnos, estaban encarcelados; se hizo pasar por hermano del Rector y distribuyó a los alumnos en varias casas y se salvaron de la situación. Pasaron los días y buscó la manera de hacer frente a los problemas suscitados; la experiencia dolorosa le hizo crecer en la recidumbre.
El 27 de marzo de 1930 recibió, de manos del Arzobispo Pascual Díaz y Barreta, la tonsura con lo que ingresaba al estado clerical; el 9 de agosto y el 27 de septiembre del mismo año, recibía las Órdenes Menores: Lectorado, Acolitado, Ostiariado y Exorcistado; el 1 y 6 de enero de 1933, recibió el Subdiaconado y el Diaconado; como diácono, acompañó en muchas visitas pastorales al Señor Arzobispo y en el silencio, el trabajo, el sufrimiento y la oración, se fue preparando para la misión que Dios le tenía destinada.

El 29 de junio de 1934, el mismo Arzobispo Pascual Díaz y Barreta, lo consagró sacerdote; al día siguiente agradeció a Dios a los pies de la "Morenita" en el Tepeyac; el día 8 de julio cantó su primera misa solemne en su pueblo natal, predicando en su Eucaristía, Mons. Sepúlveda y exaltando el Sacerdocio de Cristo.

Sus primicias sacerdotales fueron en Sultepec, donde fue nombrado vicario el 26 de julio, aunque de hecho, por más de año y medio fue el párroco, debido a la enfermedad del Señor Cura Francisco G. Hernández; le relevó con toda la responsabilidad, permaneciendo hasta 1938 en tal lugar. Varias veces, de acuerdo a las leyes reglamentarias sobre cuestiones religiosas, se le quiso aprehender y pudo sortear los peligros. La Eucaristía, la Acción Católica, la instrucción católica religiosa, el teatro parroquial, los paseos, serán los medios de apostolado en las primicias de su Sacerdocio. Llegó a bautizar un total de 1306 nuevos hijos de Dios. Y cuando regresó como Obispo confirmó en la fe a 1374 y les visita pastoralmente en mayo de 1953. Lo que había sembrado, recibía, ahora nuevo impulso y nueva fuerza cristiana. Pero, Dios le llamaba a otro lugar.

En la Gavia: el 2 de abril de 1938, y a lo largo de 11 meses, recibió la Vicaría Fija de la Gavia y por un tiempo se le encomendó la parroquia de Villa Victoria; el catecismo y la Acción Católica, fueron sus armas de trabajo; la Confesión y la Eucaristía, le ayudaron a incrementar la fe cristiana de los campesinos, para superar dificultades entre agraristas y hacendados. Había mucho trabajo aún por llevar a cabo.

Para el 8 de marzo de 1939, se encontraba en San Buenaventura, donde permaneció dos meses. Para el 24 de mayo del mismo año, se encontraba en su nueva Parroquia: Ixtapan del Oro y días después, también el encargo de Santo Tomás de los Plátanos y el pueblo de San Martín Otzoloapan. El caballo fue su medio de transporte. La Adoración Nocturma, la Acción Católica, el catecismo y la búsqueda de vocaciones, fueron sus grandes trabajos. De Santo Tomás saldría el primer sacerdote que él habría de ordenar, una vez obispo: Margarito Avila.

El 19 de noviembre de 1940 llegaba a su nuevo destino: San Bartolomé Otzolotepec (Villa Cuauhtémoc): la comunión frecuente, la visita a los pueblos filiales, la Acción Católica, el confesionario, el teatro, los paseos parroquiales, las exhortaciones al trabajo y a la armonía, fueron sus armas de apostolado. A ello se unió el encargo por meses, de la Parroquia de Xonacatlán y el apoyo a San Lorenzo Huitzizilapan. Posibles cambios a Jilotepec, a México y a Zinacantepec, no cristalizaron; fueron sus grandes años como párroco. No faltó el trabajo en favor de las vocaciones y varios sacerdotes son el testimonio de ello; fue nombrado promotor de la Obra Diocesana de las Vocaciones, junto con otros sacerdotes.

Llegó a Toluca el 2 de enero de 1948 como Vicario Foráneo. A sus tradicionales armas de apostolado, se une la peregrinación a la Villa, tradición en Toluca desde 1937, pero con nuevo vigor y organización y que una vez Obispo, le dará el nombre de "Pía Unión". La decoración del templo, la casa cural y sus anexos, son muestras también de su trabajo material.

El 4 de junio de 1950, la Santa Sede erigía la nueva Diócesis de Toluca, configurada oficialmente el 29 de septiembre. A él se le encomendó la organización de ese evento; nuevamente recibía al Arzobispo, hoy Siervo de Dios, Luis María Martínez, ahora acompañado del Delegado Apostólico, el Excmo. Sr. Don Guillermo Piani. Dios preparaba su misión.

Luego de varios días de oración y reflexión, de acompañamiento espiritual, aceptaba la nueva encomienda: sería Obispo de esta nueva Diócesis, publicándose su preconización el 17 de febrero de 1951. Su consagración tuvo lugar el 11 de abril del mismo año. Se iniciaba una aventura de fe.

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